La memoria histórica: el gran incomprendido

Lo que ocurrió entre Málaga y Almería, en esa “carretera de la muerte”, fue algo terriblemente cruel. Dicen que en una guerra no hay vencedores, sino solo vencidos, pero, ¿qué pasa con los que realmente la vivieron? ¿Deben pasar página para no “abrir” más heridas en el tiempo? ¿Deberían olvidar lo que les pasó a sus familiares y amigos, cerrar la boca y así no meterse en problemas?

De la charla que tuvimos, perfectamente secundada por Rafa, saco varios aspectos a tener en cuenta:

  • No hay que olvidar nada, eso puede dar pie a que este tipo de hechos se vuelvan a repetir. Os recomiendo la película “La ola” (Die Welle, título original), del 2008, dirigida por Dennis Gansel.
  • Tampoco se trata de que estos hechos promuevan odios que permanezcan y no dejen avanzar. Hay que perdonar, y aprender de lo sucedido. Escuchar la historia de la gente o familiares que vivieron hechos tan tristes como este sería un buen primer paso para ello.
  • Debemos respetar el derecho de los familiares a saber que ocurrió realmente con sus seres queridos en una guerra, dictadura o cualquier otro movimiento que genera penurias e injusticias, muerte y desolación, heridas que, por desgracia, no suelen resolverse a corto plazo, y menos aún si los que mandan (hoy día las élites económicas y políticas) tapan una y otra vez las barbaridades que se cometieron.
  • Por ello es fundamental, y quizás el mayor consuelo que nos quede, que en los colegios se estudie la historia real de nuestro país, se promueva la transmisión de cultura e información entre generaciones. Que no sólo se estudie la del bando vencedor (y ni siquiera eso, porque es una página de nuestra historia que está, literalmente, borrada de los libros educativos), sino aquella que más se aproxime a lo que sucedió, aunque ser objetivo en estos casos cueste tanto trabajo.
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